Saturday, December 30, 2006

Flash Back

Recuerdo cuando miraba fijamente tus labios, los besaba tiernamente pero a la vez con una pasión desenfrenada. Poco a poco sentía que de alguna manera ya eran míos.
El brillo de tus ojos encandilaba los míos. Por un par de segundos era completamente ciego. Me sentía completante indefenso, vulnerable, pero paradójicamente tan seguro a la vez. Probablemense se trataba de una seguridad otorgada por mi sentimiento de propiedad de tus besos.
Recuerdo intensamente tus suaves caricias, tan dulces como el sabor de una fruta en el verano. Tan suaves y tan mías que en aquellos momentos ya nada importaba, solo el recorrido que hacían tus dedos sobre mi frente.
Recuerdo tan detalladamente cuando me mirabas a los ojos y lograbas que ya nada me importara, y con sutiles pero precisas palabras me convencías de que estarías conmigo toda la vida.
Recuerdo cuando éramos felices, cuando podíamos pasar tardes enteras sin hacer absolutamente nada, riéndonos el uno del otro, acompañándonos y queriéndonos hasta que alguien lograra separarnos.
Recuerdo cuando me sentía afortunado y pleno antes de dormirme por las noches, pensando en que en realidad eso era la vida; disfrutar, reír, amar, ser feliz.
Ahora todo se ha convertido en eso, un simple recuerdo, el que me perseguirá y condenará por mi infeliz calidad de pasado en la historia de tu vida, cuando muchas veces nos juramos mutuamente sernos presente y futuro por siempre.

Wednesday, December 27, 2006

Consuelo


Será que mis dolores tienen tus colores; se convierten éstos en la palabra más triste de mi abecedario
Será que mis llantos tienen tus matices; guían el caudal de mis lágrimas al fondo del precipicio
Será que mis sufrimientos se fundan en tus actos; nacen del fondo de tus pensamientos y se apilan uno al otro en mi mente
Será que mi consuelo lleva tu nombre; más bien lo que fue de éste y el significado que adquiere cuando me lo llevo a la cabeza

Será que mi única salida se llama amor; sólo aquél que aún siento por ti y que alguna vez me entregaste, que me quita el sueño pero que se convierte en la única fuerza capaz de sacarme de aquí.

Thursday, December 14, 2006

Dolor

Abro los ojos e inmediatamente hace su trabajo.
Es efectivo, es muy eficaz.
Apunta directamente en los puntos más desprotegidos. Es preciso.
Burla todas las barreras de protección que le he impuesto. Es hábil.
Ni la música ni las letras logran aminorar sus efectos. Me quedo sin aire.
Ni te imaginas lo que está por venir... Una catástrofe.
Como dice una canción por ahí: "Parece que no sabes lo que nos guarda el dolor".

Tuesday, December 05, 2006

Humo en prisión preventiva

03:54

El humo sale incesantemente de aquel pequeño cilindro blanco. Sí, ése. El que le hizo un hoyo en el cuello a Don Miguel.
Se dirige flotando en el aire, buscando una salida, hacia la ventana.
Mal para él, sólo consigue quedar atrapado entre dos vidrios.
Pude observar aquellos elementos nocivos que violentaron durante años al anciano vicioso.
Me dio lo mismo.
No es lo único que me está matando.

Monday, December 04, 2006

Procedimiento pragmático

Si me hablan, miro
Si miro, escucho
Si escucho, pienso
Si pienso, recuerdo
Si recuerdo, sonrío
Si sonrío, me alegro
Si me alegro, recuerdo otra vez
Si recuerdo otra vez, te extraño
Si te extraño, me duele
Si me duele, es porque ya no estás
Si ya no estás, es por mi culpa
Si es por mi culpa, me odio
Si me odio, es porque te amo.

Sunday, December 03, 2006

¡Qué tengas un buen día!

Despiertas, con la boca medio seca y los ojos bien cerrados. Algo pasó anoche, probablemente las exageradas dosis de alcohol te pasaron la cuenta.
Te vistes y te sientas solo en el sofá del living. Hay una paz increíble en el lugar.
Cigarro tras cigarro, conversas con tus amigos imaginarios.
Estás a la espera de algo, no sabes qué es.
Luego de unos momentos llega la locura y te invade. Ya estás listo para salir a la calle.

Have a nice day

Tuesday, November 28, 2006

Dos En Uno



Mucho tiempo había transcurrido ya desde que Claudio y yo comenzamos a tener problemas; las discusiones y peleas entre su arrebatada personalidad y mi tranquilo vivir se venían haciendo cosa de todos los días, o mejor dicho de mi diario existir.
Durante veinticinco años logramos convivir sin problemas, Claudio confiaba en mi más que en nadie en el mundo y yo siempre le prestaba mi hombro para que el desahogara todas sus penas conmigo. Rara vez peleábamos o discutíamos por algo.
Vivíamos entonces sin problemas, yo salía temprano de nuestro departamento ubicado en Providencia y me dirigía al trabajo caminando. Me gustaba mucho observar en los árboles el pasar del tiempo, los árboles siempre tienen mucho que decirnos.
Llegaba a casa casi siempre a la hora de las noticias, las que veíamos siempre con Claudio mientras cocinábamos la cena. Dado que nuestras habilidades culinarias no eran muchas, nuestra dieta no era demasiado equilibrada. Además, casi siempre nos sobraba comida de la noche anterior.
Claudio y yo nos parecíamos bastante, éramos personas de pocas palabras pero sí decíamos las necesarias, éramos personas tranquilas, de pocos amigos. Nuestros tiempos libres siempre los pasábamos juntos. Éramos sanos, sensibles y muy inteligentes.
Nos gustaba mucho caminar, observar nuestro alrededor sin dejar de lado detalle alguno. Es quizás por eso que nunca tuvimos un auto.
Fue en otoño del 2001 cuando todo comenzó a cambiar. Claudio comenzó a volverse una persona depresiva, triste y sobre todo muy irritable. Parecía estar muy desmotivado, nada le llamaba la atención. Había perdido las ganas de vivir. Claudio ya no era el mismo de antes y por eso comenzamos a tener problemas.
Creo que su cambio se debió a que no se resignaba a la idea de que Francisca no volvería jamás, aunque yo muchas veces intenté hacerlo entender de que el tenía que seguir con su vida. Amábamos mucho a esa muchacha, pero su trágica muerte afectó muy profundamente a Claudio.
Él comenzó a volverse una persona arrebatada, nuestras discusiones comenzaron a hacerse frecuentemente peleas. Él me culpaba a mí de la muerte de Francisca, en medio de nuestras peleas, con sus ojos desorbitadamente rabiosos y su frente sudorosa de ira. Claudio me hacía responsable a mí de la muerte de su prometida, culpa que yo nunca quise aceptar porque verdaderamente no tuve yo ninguna implicancia en tal hecho.
Todo esto desencadenó en lo que ocurrió aquella noche, donde nuestro querido departamento se tiñó de rojo.

Llegué aquel día al departamento a la misma hora que todos los días. Puse la llave en el cerrojo y cuando entré me encontré con un Claudio claramente exaltado. Era tan simple como mirar sus desorbitados ojos rojos y su frente sudorosa. Estaba completamente fuera de sí, gritaba desesperadamente el nombre de su difunta prometida y juraba por Dios que iba a matarme. Claudio comenzó a destrozar todo lo que veía, parecía poseído por un demonio.
Intenté calmarlo, intenté hacerlo entrar en razón pero en vez de una palabra que me aliviara recibí como respuesta más de algún golpe.
Comenzó a culparme nuevamente de la muerte de Francisca, sacándome en cara de que si no hubiese bebido aquella noche no habría chocado. Comencé a temblar de nervios o quizás de inseguridad, y le respondí que ella había bebido mucho más que yo y que por esa razón tomé las llaves de su auto e intenté conducir a casa.
Claudio dijo que nunca podría perdonarme, que me odiaba más que a nada en el mundo y que lo único que merecía en la vida era la muerte.
Repentinamente sacó una pistola y con un certero balazo acabo rápidamente con mi vida, con mis sueños, con el placer que me daba observar el tiempo que transcurría a través de los árboles y con mis paseos por las plazas.
Ese certero balazo hizo más que acabar con mi vida; acabó con mi culpa.
La policía ingresó a mi departamento unos quince minutos después de ocurrido el suceso, ya que fueron alertados por mi vecina, la señora Juana.
Al ingresar, quedaron impactados. Sólo encontraron mi cuerpo con una herida de bala en mi sien derecha, una pistola en la mano y en la otra una foto de Francisca, mi amada y bella prometida que perdió la vida por mi culpa.

Monday, November 27, 2006

Eskizofrénico

Sigo sin entender. Sobre la tibia mañana se levantan los arrepentimientos, desearía haber evitado tal y tales conductas.
¿Y ahora qué?
Sólo queda esperar, no sé bien qué, pero eso queda; esperar.
Puede ser eterna, está claro.
Mi único deseo es que esta maldita sensación de angustia se acabe rápido.

Quiero que sepas que tengo la vista clavada en ti..
¿Qué es realidad hoy?
¿Qué fue mentira ayer?
¿Qué pasará mañana?

Saturday, June 24, 2006

Ultimátum, te faltó saber el cuarto secreto.

Voy a escribir un libro.
Pretendo que todos al leerlo encuentren en él cosas que siempre quisieron aprender, o que al menos se identifiquen con experiencias que conocían inconsientemente; esas cosas que sabemos pero no sabemos porqué. Esas vivencias que siempre creímos haber sido los únicos en tenerlas.
¿Qué podría ser más retroalimentativo que encontrarse con uno mismo entre líneas a simple vista incoherentes?
Voy a relatar con mucho cuidado y dedicación cada momento que me parezca necesario, voy a narrar con mucha pasión todas aquellas historias ocultas entre dos paredes.
Pretendo que todos al leerlas imaginen lo mismo que el autor en su momento, o que al menos logren sentir cosquilleos en el estómago, productos de neta emoción.
Voy a inspirarme en todos aquellos momentos en que sólo un cigarrillo y la música fueron mis fieles acompañantes, aquellas largas noches de monólogos interminables que lograron afianzar lazos conmigo mismo.

Voy a intentar que este libro algún día llegue a tus manos, ojalá sea un momento en que lo necesites.
Me gustaría poder decir con certeza que voy a hacer que logres entender todo esto y que el libro fue un producto de mi encuentro contigo.
Quizás esto último no sea tan importante, pero voy a lograr que sí lo sea.

Saturday, June 17, 2006

Salvavidas para tí

En aquellos momentos que sientes que tu vida es vacía, que sientes que eres inservible porque no tienes absolutamente nada que hacer, tan solo dirige tu mirada a aquellos hermosos recuerdos que quedarán eternamente inmortalizados en tu memoria.
Aquellas instancias en que solo las hojas y el aire fueron testigos de los más puros y sinceros sentimientos, aquellos momentos en que nada importaba sino tan solo la palabra que esperabas, el toque de labios que siendo un gesto tan simple en el momento, te llenaba de satisfacción.
¿Sabes que pienso yo en cada uno de esos momentos? No pienso nada. Recurro a un verbo mucho más poderoso, incluso más poderoso que el verbo “decidir“. Recurro al sentimiento. Siento dentro de mi todas aquellas promesas y palabras que nos dijimos el uno al otro, todo ese traspaso del más puro sentimiento sin esperar nada a cambio. Siento toda esa entrega a la que recurrimos constantemente de manera incondicional, que se podría traducir simplemente en confianza.
¿Sabes que me haces mucha falta? Creo que sí, por que se que yo te la hago a ti. Es muy doloroso sentir que los kilómetros de distancia me impiden poder tocar tus labios o acaricias tus mejillas. Es muy difícil lidiar con la desesperación que implica no sentirse cerca de la persona con la cual quieres hostigarte de su presencia (algo que nunca será posible). Es muy fuerte tener que soportar que existe un espacio físico tan grande entre nosotros que nos obstaculiza oír nuestra respiración mientras dormimos. Pero, ¿ Sabes que se vuelve cada días más fuerte? El amor.
Cada día son más sólidos mis sentimientos. Cada día mi corazón vence a la razón un poco más. Cada día que pasa me siento más seguro que quiero estar contigo toda la vida. Cada experiencia de vida me convence más de que amarte es lo correcto, y no tan sólo lo correcto; lo necesario.
Es que en palabras simples eres todo lo que necesito para ser feliz, para poder respirar tranquilo y dormir todas las noches consciente de que soy el hombre más afortunado y más feliz que pisa la tierra.

Tuesday, May 30, 2006

Fantasías animadas de ayer y antes de ayer

Esta noche estuve viendo fotos en mi computador. Fue un viaje de más o menos una hora y media.
A medida que iba observando las imágenes, fueron tantas las sensaciones, los sentimientos, los recuerdos, las ganas de volver a estar ahí o de no volver a estarlo, fueron tantas cosas las que sentí que sin darme cuenta las traduje en lágrimas inexplicables llenas quizás de pura sinceridad.
Poco a poco le voy tomando el peso a que mi vida ha cambiado y que día a día cambia más.. Y lo seguirá haciendo siempre.
Cada imagen me traía un recuerdo, revivía cada momento que reflejaba la fotografía. Siento como si mi vida dependiera de volver a estar ahí, que ya nada vale en este momento, que todo tiempo pasado fue mejor y que daría cualquier cosa por revivir y animar más de alguna de estas fotografías.
Ya es de noche, es hora de dormir y de volver a soñar con todos estos momentos inmortalizados en mi memoria. Lo más probable es que sea un buen sueño en vez de una pesadilla.
Me alegra saber que fueron momentos reales y que tuve la suerte de haber disfrutado de ellos.
Ahora solo queda seguir caminando, para encontrarme con todas las revanchas que me dará la vida.

Wednesday, January 18, 2006

Realidad bajo la luna (Andermun realiti)

Anoche caminé, como muchas otras veces, una intensa pendiente cubierta por la densa oscuridad que a veces es aminorada por la luz de la luna (éste era el caso).
No fue un caminar cualquiera, las piernas me pesaban, los brazos hacían inconsientemente un movimiento de péndulo poco habitual en mi forma de andar. Esto me molestaba, me enfurecía, me hacía sentir un simple mortal.. Quizás la sensación que más detesto de la existencia homo sapiens sapiens.
Como le sucede a mucha gente, sufrí una mini crisis existencial durante los 30 minutos que duró este tramo.. Lo analicé todo, lo cuestioné todo, lo dudé todo, desconfié de todos.. Por poco casi llego a la conclusión de que todo es irreal, el poder de la mente perversa puede ponerte un mundo ante tus ojos que es el que quieres vivir, disfrazándolo (vanamente en mi caso) en algo que la gente llama "Realidad".
Sumergido ya en esta tragedia y casi sin opción de salvación, alcé súbitamente la vista.. y me encontré con la sorpresa de que en todas las realidades existe una luz.

Esta historia fue sólo un preámbulo para poder decirte que eres tú la luz de mi vida y que en todas las realidades posibles existe algo imposible por lo cual luchar.
Gracias por existir.